miércoles, 30 de diciembre de 2009

Los 10 mandamientos ecologistas


Foto: Internet
Primero:
Amarás al planeta porque es el gran hogar universal.

Nosotros, los seres humanos, nos consideramos universales por haber sido dotados de la capacidad de decisión y tener la aptitud entre los seres vivientes para transformar el entorno natural y adaptarnos en la diversidad ecológica del planeta, por eso debemos amarlo, porque en él nacimos, en el vivimos como en la gran casa que nos abriga y nos refugia de las inclemencias siderales.


Segundo:
Amarás la bio-naturaleza como a tu propia vida.

Nosotros, los seres humanos, somos dependientes de origen de todo lo que constituye el planeta, porque de él tomamos lo que nuestros organismos necesitan para la subsistencia. Debemos amar lo que nos alimenta como nos amamos a nosotros mismos.


Tercero:
Respetaras la ciudad como a tu propia casa.

Nosotros, los seres humanos, que somos capaces de transformar el medio natural en ecosistemas adecuados para nuestra convivencia y desarrollo, debemos respetar las ciudades que construimos con el esfuerzo de todos y son de uso común para propios y visitantes.


Cuarto:
No industrializarás en perjuicio del prójimo.

Nosotros, los seres humanos, que tenemos la capacidad y la necesidad de transformar y enriquecer los recursos naturales, tenemos la obligación y el derecho de hacerlo en beneficio de todos pero nunca para hacerle daño a otros en el exclusivo beneficio individual.


Quinto:
No contaminarás el aire, la tierra ni el agua.

Nosotros, los seres humanos, que sustentamos nuestra existencia material en estos tres elementos, estamos obligados a preservarlos porque representan el derecho a la evolución y desarrollo de las generaciones futuras.


Sexto:
No desperdiciarás el agua.

Nosotros, los seres humanos, entes bióticos universales, necesitamos el agua como las demás especies para vivir, sin embargo también la necesitamos para enriquecer y transformar otros elementos naturales, por lo tanto la necesitamos más que el resto de las especies y por esto tenemos la obligación de no desperdiciarla ni alterar las fuentes que la producen.


Séptimo:
No asesinarás la flora ni la fauna.

Nosotros, los seres humanos, considerados como el eslabón administrador de las cadenas biológicas, debemos cuidar que se mantenga la capacidad reproductiva de la flora y la fauna ya sean especies espontáneas o reproducidas. Por lo tanto matarlas o depredarlas por placer, deberá considerarse como un asesinato a la naturaleza y un atentado contra la vida.


Octavo:
No robarás a la naturaleza lo que no necesitas.

Nosotros, los seres humanos, tenemos necesidades limitadas para nuestro mantenimiento físico y desarrollo espiritual. Por lo tanto, tomaremos de la naturaleza lo que nos haga falta, porque cualquier exceso será en contra de la naturaleza y de nosotros mismos.


Noveno:
Reciclarás todo lo que te sobre.

Nosotros, los seres humanos, entendidos como parte y transformadores de una gran cadena ecológica-universal, debemos regresar al bio-sistema lo que ya no nos es necesario y vuelva a ser útil para nosotros o nuestros descendientes.


Décimo:
Plantarás un arbol una vez al año.

Nosotros, los seres humanos, celebramos cada año de nuestra existencia, plantando un árbol como testimonio constante de amor al planeta en el que nos fue dado el vivir.


Del libro "Moral Ecologista", Por: Roberto Diaz García, Panorama Editorial , 1998