domingo, 25 de septiembre de 2011

El Mbokaja


El mbokaja o cocotero (Acrocomia totai Mart) es una planta nativa y típica del Paraguay. Los cocoteros forman parte del paisaje de nuestras campiñas y son exclusivamente silvestres. Hasta hoy se conocen mínimas cantidades de plantas que se hayan cultivado en nuestro país. Son de mucho aguante, sumamente rústicas, y no se les conoce ningún tipo de plaga ni enfermedad; además no sufren las consecuencias del clima como sequías, heladas, tormentas, excepto los rayos, contadas veces.
Si bien el crecimiento de la planta del mbokaja tarda entre 4 a 5 años para empezar a dar frutos, la ventaja está en que puede vivir hasta los 90 años o más sin muchos cuidados.
El mbokaja está perfectamente adaptado a las condiciones de nuestro clima y suelo, especialmente en la Región Oriental, en las zonas de Concepción, San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Guairá, Central, Cordillera, Paraguarí, Misiones e Itapúa. Teniendo en cuenta la gran demanda que tienen los productos obtenidos, el agricultor paraguayo debe ir pensando en esta planta como rubro agrícola de renta y encarar su cultivo racional, que es de relativa facilidad.
El cultivo racional e intensivo del mbokaja fue declarado "de interés nacional" por la Cámara de Senadores por Declaración Nº. 18 del 16 de junio de 2005. No se utilizan productos químicos en su cultivo, y tras su industrialización no produce residuos contaminantes. El mbokaja tiene la particularidad de que es la única planta oleaginosa que produce dos tipos de aceite: el aceite de almendra (o de coco) y el de pulpa. Renueva el medioambiente por su alta fijación de anhídrido carbónico en la atmósfera y su elevada producción de oxígeno.

DENSIDAD Y RENDIMIENTO
El mbokaja es exclusivamente silvestre y crece en una densidad variable, que no va más allá de las 120 plantas por hectárea. Cada planta puede dar hasta 20 kilos de frutos, por lo que se deben recoger los frutos de unas 3 plantas para llenar un cajón de coco, que pesa unos 50 a 60 kilos. Vemos que, en forma silvestre, se puede obtener hasta un máximo de 40 cajones por hectárea.
El mbokaja es cultivado una sola vez y tiene un beneficio muy prolongado en el tiempo (más de 90 años) que exige mínimos cuidados. El cultivo puede ser económicamente rentable en una densidad de entre 400 y 800 plantas/hectárea (entre 4 y 8 veces más que el más denso cocotal silvestre actual), y nos puede dar frutos entre 10 y 20 veces más abundantes, ya que el rendimiento es directamente de un cajón de frutos por cada planta cultivada.
Otra de las ventajas del cultivo del mbokaja es que puede ser asociado con otros rubros agrícolas como la mandioca, poroto, algodón, hortalizas por solo citar algunos nombres.
SU RECOLECCION
Uno de los inconvenientes que presenta el mbokaja silvestre al agricultor es su complejidad a la hora de la recolección; primero, porque las plantas están relativamente alejadas unas de otras y segundo, porque generalmente están cercadas por yuyos y malezas que obligan a un trabajo previo de limpieza, por lo que se ve tentado a recurrir a la práctica del "cacheo" (cortar los cachos de cocos con un cuchillo). Pero este inconveniente es salvado en un cultivo racional, al estar las plantas cerca unas de otras y, más aún estando permanentemente limpias, porque el cultivo del mbokaja puede hacerse asociado en la misma parcela al cultivo de otros rubros agrícolas de autoconsumo o de renta, como verduras, poroto, poroto manteca, kumanda yvyra'i, arveja, mandioca, tomate, zapallo, sandía, melón, piña, habilla, maíz, algodón, maní, tártago, girasol, café, yerba mate, por lo que resulta ideal para el pequeño agricultor minifundiario.

UNA AYUDA ECONOMICA
Con una hectárea de mbokaja bien cuidado, se puede disponer de 800 cajones que, comercializados a 9.500 guaraníes el cajón, puede dar un ingreso de 7.600.000 guaraníes. Además, en la misma parcela se pueden obtener ingresos extra de guara-níes aportados por el cultivo asociado.
La reforestación del mbokaja brinda beneficios inestimables, ya sea por la obtención de forrajes para animales, por la obtención de aceite de almendra y de pulpa y sus derivados, en especial, últimamente, el combustible ecológico, el biodiésel, que puede sustituir al gasoil. El carozo de coco como combustible es dos veces más caliente que la leña de kurupa'y. Además, es renovable cada año y sustituye a la leña en las calderas de las fábricas, evitándose así la tala indiscriminada de nuestros bosques. El uso del carozo obtenido de una hectárea de mbokaja cultivado evita la tala de unas tres hectáreas de bosques bajos por año.
El mbokaja colabora con la cohesión de la familia, porque en su recolección pueden participar y compartir todos sus miembros, desde los hijos menores hasta los abuelos.
Dr. Carlos Loup Reyes(*)
(*) Químico industrial y especialista en aceites vegetales y derivados.