domingo, 6 de septiembre de 2009

Verdades


En el Diario Última Hora, en su edición de ayer, sábado 5 de setiembre de 2009 encontré un artículo escrito por Roberto Gómez Palacios que me pareció muy interesante y por eso lo difundiré en mi blog. Dice así:

"Este país valora al artista, pero no lo recompensa"
A sus 89 años, Cayo Sila Godoy, ex concertista de guitarra e investigador de Mangoré, habla sobre su vida como músico en el Paraguay y asegura que el país aún no está preparado para repatriar a Agustín Barrios.
"La gente se sorprende de que un Sila Godoy siga vivo todavía. En este país se valora al artista, pero nunca se lo recompensa", dice el guitarrista Cayo Sila Godoy, sentado en una silla de ruedas en el patio de la casa de su hija, Elisa.
Los 89 años que lleva consigo muestran secuelas en el paraguayo que siguió los pasos del genio de la guitarra Agustín Pío Barrios, Mangoré. Sila Godoy ya no ve con suficiente claridad, no escucha como en sus años de concertista y no puede desenvolverse por sí mismo como antes. "Si no fuera por mi hija, que es arquitecta, yo hubiera estado en un total abandono", reclama, y agrega que necesita dinero para mantenerse. "No recibo pensión graciable ni nada del Estado, sólo un sueldo de jubilación que correspondió a mi esposa y que heredé cuando ella falleció", dice preocupado. Reconocimientos por doquier adornan su alma y su trayectoria. Hace apenas unas semanas recibió la distinción de "Hijo Dilecto del Departamento de Misiones", hecho que considera un honor espiritual sin fondo bancario. "Estoy muy contento por eso, muy agradecido, pero espero también un reconocimiento que observe la parte material, el vil metal", añade. SIN ACUERDO. Cayo Sila es reconocido no sólo por haber pisado escenarios del mundo como concertista, sino por haber sido uno de los principales investigadores de Mangoré. Tras la muerte de Barrios, salió del país con la misión de encontrar partituras y pertenencias del guitarrista, con ayuda monetaria del Gobierno paraguayo, a mediados del siglo pasado. Su trayecto lo llevó al punto de partida de Barrios, a San Salvador, capital de El Salvador. Recuerda que el nombre del guitarrista se había perdido en el olvido a diez años de su muerte, pero que volvió a tomar vida con la búsqueda de datos. Sabe que el amor y la admiración que tienen a Mangoré en ese país son tantos, que ve como incoherente el pedido que ahora Paraguay hace para repatriar sus restos mortales."Nosotros, los paraguayos, no manejamos la lógica, y este planteamiento es ilógico. La iniciativa debía haber surgido del ministro de Relaciones Exteriores, en combinación con el presidente de la República, y no de la Cámara de Diputados", dice.Cree que en esas instancias debía abrirse el diálogo con El Salvador, porque la tumba de Mangoré es un Patrimonio Nacional en el Cementerio de los Ilustres. "Lo más llamativo es que ahora que el mundo da importancia a las obras de Barrios, Paraguay urgentemente trata de organizarse en la periferia cultural. ¿Y qué hace este país por este genio que dejó su herencia para el mundo? Barrios no necesita de Paraguay, porque el mundo ya lo está apoyando", sostiene. El pedido de repatriación había nacido en San Juan Bautista, Misiones, y llegó al Congreso a través de dos representantes de ese departamento en el Parlamento Nacional. Hoy, la solicitud es un proyecto de ley que sólo espera el visto bueno del presidente, Fernando Lugo, para iniciar los trámites de repatriación. Las expresiones de Cayo Sila Godoy salen de su boca cubiertas de un sentimiento encontrado. "Mangoré es paraguayo, pero Paraguay no está preparado aún para recibirlo", arremete sobre este punto.SUS DÍAS"El nombre de Cayo Sila siempre fue conflictivo para muchos, pero continúa siendo poderoso porque hasta ahora la gente acude a mí", refiere el artista. En la casa donde vive, lo visitan periódicamente una médica clínica y un psiquiatra, pagados por su hija Elisa."No puedo pedir nada a nadie, porque la nada que existe para mí no me sirve, aunque sigo esperando eso que no existe para llevar una vida digna, porque ya se está haciendo tarde", indica un tanto agobiado. Le preocupa que los artistas sigan tan desprotegidos, pagados sólo por el cariño y los aplausos, que en realidad no ayudan a sostener nada. "Me estoy muriendo, tengo 89 años mal vividos, porque los artistas no viven bien", enfatiza.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta el diseño gráfico y la navegación del sitio, agradable a la vista y buen contenido. otros sitios son demasiado llena de suma

Olga Bertinat dijo...

Gracias por los comentarios!

Anónimo dijo...

información impresionante, muchas gracias al escritor artículo. Es comprensible para mí ahora, la eficacia y la importancia es alucinante. Gracias de nuevo y buena suerte!